El viernes pasado, el Gobierno de Giorgia Meloni aprobó un decreto que limitó la obtención de la ciudadanía para los descendientes de italianos.
Hasta ahora una ley de 1992 permitía que, por ius sanguinis (derecho de sangre), pudieran obtener el pasaporte italiano los descendientes de tercera o cuarta generación de italianos, es decir, hasta un tatarabuelo..